Un elemento que distingue a los emprendedores con negocios que han permanecido con el pasar de los años, es que saben responder ante los obstáculos.

Sin esta habilidad, muchos se han quedado en el camino. Y es que, por muy bueno que seas y por mucho que te esfuerces, habrá ocasiones en las que alguna condición —interna o externa, temporal o permanente— obstaculizará tu avance.

Cambios súbitos en el entorno, errores humanos, proveedores que incumplen, fallas en los sistemas de soporte, son situaciones que eventualmente se presentan a todo emprendedor. Entonces, lo mejor es prepararte de antemano, hacerte de herramientas y técnicas para mantener el control en medio de la adversidad.

Las claves de la fortaleza mental: emociones, pensamientos y conductas

Alistarte para superar los obstáculos —y el fracaso— implica aumentar tu fortaleza mental. No se trata de mostrarte más duro y negar lo que sientes frente a un problema. Una tarea retadora, un obstáculo difícil de superar, generan tensiones que hay que aceptar y manejar.

¿Cómo hacerlo mejor? Amy Morin, autora del libro 13 cosas que las personas mentalmente fuertes no hacen, sugiere entrenar tu fortaleza mental como si fuera un músculo, buscando desarrollar tu habilidad para regular emociones, manejar pensamientos y actuar positivamente a pesar de las circunstancias.

Para ello, las siguientes prácticas son un buen punto de partida; úsalas para elevar tu tolerancia al estrés, mejorar tu desempeño y aumentar tu satisfacción con el trabajo.

Enfócate en lo que puedes controlar

Cada vez que se te presente un problema, dedica algo de tiempo a clasificar sus causas en internas (lo que está bajo tu influencia) y externas (lo que depende del entorno).

Recuerda que todo emprendimiento involucra riesgos; si la valoración y prevención de riesgos fue adecuada, si el equipo hizo lo requerido pero el resultado no se alcanzó por un factor extrínseco, no tiene sentido lamentarse.

Se hizo lo que se pudo. Ahora bien, si la causa fue interna, conviene hacer una retrospectiva para identificar qué estuvo mal y cómo se evitará que la situación problema se repita.

No pierdas el tiempo lamiendo tus heridas

¿Qué bien te hace exagerar cuán mala es tu situación y denigrar tu suerte? Es mejor emplear el tiempo analizando objetivamente el problema y evaluando opciones para avanzar.

¿No tienes fuerzas para ello? Toma algo de distancia analizando el problema cómo si le ocurriera a otra persona, ¿qué le recomendarías? Recuerda cómo has superado dificultades en otras ocasiones y repite tus estrategias exitosas.

Pide consejo. ¿Necesitas otra herramienta? La meditación Mindfulness puede ayudarte a aceptar las circunstancias, soltar el lastre innecesario y actuar.

Acepta tu responsabilidad pero sin hacerlo personal

¿Tienes responsabilidad en el asunto? Lo mejor que puedes hacer es aceptar el error o falla sin dar rodeos. Ofrece disculpas, compensa el daño e informar cómo evitarás que vuelva a ocurrir.

Aprovecha la oportunidad para mostrar la fortaleza de tu carácter, no dejes que tus emociones te controlen recordando que se trata de una situación temporal con causas específicas que ya identificaste.

No te rindas al primer intento

El formador de emprendedores Ash Maurya, sostiene que la mayoría de los emprendedores exitosos solo alcanzan el éxito luego de modificar su plan inicial.

En consecuencia, ten como premisa que durante el viaje deberás ajustar las velas muchas veces, y concéntrate en “fracasar más rápido, y mejor”; esto significa liberar resultados o productos con más frecuencia y aplicar una metodología que te permita derivar aprendizaje de cada experiencia fallida.

Emprender o hacerte freelancer aspirando a una vida fácil y libre de preocupaciones es poco realista.

Debes aceptar que las dificultades, problemas y fracasos se presentarán y prepararte para asumir cada obstáculo como una oportunidad de mostrar tu carácter y tu profesionalismo.

Aplica las herramientas que te hemos dado y, siguiendo el consejo del emperador y filósofo Marco Aurelio, trata de convertirte en “un atleta en la más grande de las competencias: la lucha por no dejarte superar por las circunstancias”.

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